Entrevista / “Esperar una pareja perfecta cuando uno no lo es… es irracional”

  • “En las relaciones de pareja puede existir un egoísmo atroz disfrazado de amor”.

  • “La emocionalidad la estamos dejando a un lado. Estamos cosificando demasiado todo”.

  • Entrevista a Mila Cahue, psicóloga clínica especialista en relaciones de pareja.

 

También puedes escuchar la entrevista en el podcast de ‘Saber Más. Noticias de salud y ciencia’.

 

 

 

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Mila Cahue, psicóloga clínica

¿Qué es el amor del bueno? Tras esta expresión tan sugerente podemos encontrar muchas cosas y creo que mucha subjetividad. Pero, es además el título del libro Amor del Bueno, de Mila Cahue, psicóloga clínica del área de parejas en el Centro de Psicología Álava Reyes de Madrid. Desde luego, está más capacitada para contarnos a que se refiere con esta expresión de Amor del Bueno. Y qué debemos hacer para encontrarlo, cuidarlo y por supuesto disfrutarlo, parafraseando el título de la publicación.  Mila Cahue analiza las claves de las relaciones sanas, las distintas formas de amar, los problemas de pareja, las relaciones con las ex parejas y la familia de estas, entre otros temas. Nos acercamos al amor de nuestros días en Saber Más.

No podemos empezar de otra manera la entrevista, ¿qué es el amor del bueno según este libro?

Bueno tú fíjate que has iniciado un poco la presentación, hablando de subjetividad y lo que intentamos es explicar lo que es el amor del bueno desde la ciencia, exactamente desde la psicología.

El amor del bueno es muy objetivo y definible. Por un lado hay que distinguir el amor como sentimiento. El enamoramiento como una fase necesaria con una serie de procesos fisiológicos que ocurren en nuestro cerebro y que es absolutamente necesaria para que dos personas se conozcan mejor. Y luego lo que es la conducta de amar. Y como todas las conductas se aprenden, se enseñan y se hacen mejor o peor.

Entonces al amor del bueno, lo vamos a identificar por la huella que va dejando. Te pongo un ejemplo. Si tú te comes un buen jamón de pata negra después de comértelo te sientes bien, te ha nutrido, la huella que deja es buena en ti. No deja un rastro ni de destrucción, ni de sufrimiento, ni de daño o tortura… Esto es lo que a veces detectamos muchísimo que pasa en las relaciones de pareja. Que las experiencias que deberían ser de amor, si no nos contaran en castellano que es amor, estaríamos viendo que es algo que no tiene nada que ver con este sentimiento.

La idea del libro es distinguir cuando lo que estamos viviendo realmente es una experiencia de amor, de vida, de crecimiento,  de plenitud… o es otra cosa a la que estamos llamando amor.  Y por eso hay que identificarlo bien.

Ese amor no deja de ser un amor sano. Desde luego un amor que nos hace feliz, ¿no? Sería una “afectividad sana” en sus palabras…

Claro. Yo hablo mucho de la importancia de la intimidad psicológica, de la intimidad afectiva. El amor como emoción, sabemos ya desde la neurociencia, que es simplemente un sentimiento más, una emoción más. Y como todas las emociones en el cerebro tienen una función adaptativa, pero es una emoción que para nuestro cerebro significa vida. De hecho, ¿con que órgano del cuerpo se relaciona directamente la emoción del amor?

Con el corazón.

Claro con el corazón. Porque realmente el corazón es vida, en el momento que se para el corazón se acabó la existencia. Y por eso le gusta tanto al cerebro, porque el objetivo número uno del cerebro es la supervivencia. Con lo cual la emoción más importante, la que va a permitir sobrevivir al organismo que somos, es sin duda el amor. Fíjate que esto es absolutamente objetivo. Pero como bien decías tiene que ser una experiencia de vida, de plenitud, de crecimiento…Todo lo que signifique destrucción o daño no tiene nada que ver con el amor, es otra cosa lo que estamos viviendo.

Cuando decía al principio lo de la subjetividad yo me refería a que cuando hablamos de amor… es lo que cada uno, desde su punto de vista subjetivo, quiere ver en ese momento.

Efectivamente. Hace años hablar de las emociones era casi un disparate. Ahora, afortunadamente, podemos hablar de las emociones como algo muy objetivo estudiado desde la ciencia. Y es verdad que se sigue hablando del amor, éste todavía tiene mucha fuerza en la literatura, la filosofía, la narrativa y nos seguimos aferrando a esas ideas de amor romántico.

Sí que es cierto que hay una subjetividad en cuanto a esas ideas que aprendemos sobre lo que es el amor, a esos miedos que tenemos según los modelos aprendidos cuando entramos a una relación. Entonces ahí sí que es subjetividad. Pero no con lo que es el amor y la conducta de amar objetivamente, sino cómo entramos en las relaciones. Me da igual ahora de qué tipo, no solamente relaciones de pareja, sino todas las que impliquen amar. ¿Cómo lo hacemos? ¿Hasta dónde manejamos la confianza, el compromiso, el querer al otro? Y ahí sí que hay una parte de aprendizaje que es individual, pero que si no es un buen aprendizaje tenemos que corregir.

Existe gente que relaciona amor con muerte, amor con sufrimiento”.

Comentabas anteriormente últimos descubrimientos en áreas de la neurociencia, que nos muestran algunas claves científicas basadas puramente en la biología. Pero esto de estudiar y reflexionar sobre el amor viene ya de lejos. Porque los griegos ya hablaban hasta de distintos tipos de amor.

Bueno y Freud también, pero siempre se ha intentado definir. Es que es tan importante el amor, es lo  más importante.

Como te decía antes, el amor para nuestro organismo significa vida y la vida es lo más importante que tenemos que hacer, vivir. Entonces, cuando no se sabía en neurociencia, los griegos que eran muy sabios y analizaban y observaban mucho… Sí intentaban explicarlo desde el conocimiento que ellos tenían. Algunos estaban muy próximos a definirlo casi científicamente como se sabe ahora que es.

Pero con el paso de los años, existe gente que relaciona amor con muerte, amor con sufrimiento, ese “no puedo vivir sin ti”,  cuanto más celoso o celosa estoy de ti es que más te quiero. Y es ahí cuando empieza unas series de distorsiones que no tienen que ver con el amor, tienen que ver con el chantaje, con un egoísmo atroz pero disfrazado de amor. Tenemos que empezar a distinguir. Aunque nos estén diciendo te quiero, aunque nos estén hablando de amor, hay que saber si realmente lo que hay detrás de lo que se está actuando o activando ¿deja huella de amor? o ¿deja huella de alguna otra cosa?

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Hemos hecho referencia a la Grecia Clásica, pero después de ellos se ha hablado mucho de las distintas formas de amar ¿Cómo son estas maneras de amar?

Bueno yo lo he resumido pero puede haber más. Lo más sencillo y lo más sintético se resume en tres estilos. Está el estilo apasionado, también hay un estilo lúdico y un estilo comprometido. No son excluyentes, es decir, todos podemos amar apasionadamente, lúdicamente y comprometidamente.

Sería el cóctel perfecto que supiésemos encontrar ese equilibro entre pasión, juego y compromiso een ese amor del bueno. Pero sí que es verdad que luego a lo mejor hay alguien que vive apasionadamente y si no vive el amor con pasión no le parece amor. Hay gente que, sin embargo, el amor le parece que es algo como muy estimulante, ¿no? Y se dice pues vamos a investigar, vamos a ver lo que vivimos juntos siempre con la chispa. Luego hay gente que es muy tranquila, que vive el amor como esa amistad profunda, ese compromiso, por supuesto con la atracción física.

Pero bueno ya te digo no son excluyentes sino que lo ideal sería ese cóctel maravilloso de saber vivir con pasión, saber reactivar la pasión en distintas etapas de una relación y  el juego que nunca debe faltar. No un juego como algo trivial sino como el estar siempre dispuestos a aprender y a descubrir del otro. Por supuesto el compromiso es el que va hacer que podamos confiar en que estamos en buenas manos, y que con quién estamos lo último que se le va a pasar por la cabeza es hacernos daño de ninguna manera.

En la actualidad prima el amor trivial y basado en la sexualidad. También hay un amor muy superficial”.

 

¿Cómo cree que es el amor que prima en nuestros días?

Hay gente que lo está intentando hacer bien pero hay mucha confusión porque hay una especie de amor como muy trivial. También hay mucho amor basado en solo la sexualidad.

Por lo que estamos viendo ahora sabrás que ha aumentado el número de maltrato en parejas adolescentes ¿Por qué?  La gran reflexión que tenemos que hacer nosotros es qué mensaje estamos transmitiendo que hace que las parejas adolescentes no sean capaces de identificar que lo que están viviendo es maltrato. O que incluso sean ellos mismos quienes están maltratando a su pareja y que haya ciertas conductas que les parezcan normales. Hay mucha agresividad, mucho no saber respetar los límites, mucha falta de autoconocimiento…

 Volviendo a tu pregunta, hay una parte como de amor muy superficial que no llega a profundizar. Se trata de un te quiero cuando me viene bien pero cuando me deje de venir bien lo puedo dejar y ya está. Esto ocurre en una parte de la población. Otros siguen pensando que el amor es una relación profunda y lo intentan hacer bien hasta el final. Aunque también hay relaciones que a veces no dan más de sí.

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Mila Cahue, psicóloga clínica

En esta situación que describe, ¿dónde queda el compromiso? Siempre parece haber habido en la sociedad una tendencia a querer una pareja muy comprometida  y prácticamente “hasta que la muerte nos separe”. De hecho esto es común a todas las religiones y culturas. Sin embargo, el número de divorcios,  por ejemplo, no paran de aumentar…

Mila Cahue Julio 2014 finalLo primero que tenemos que definir es qué significa la palabra compromiso. Porque antes sí que es cierto que el compromiso se pedía porque el proyecto primero cuando se formaba una pareja no era el bienestar afectivo, era sacar adelante un proyecto familiar. Puesto que era importante que hubiera población en la tierra por así decirlo. Entonces se exigía ese cuidado del proyecto familiar, del uno del otro y si pudiera ser hasta el final mejor. Realmente las parejas no se planteaban si estaban enamoradas o no, a veces simplemente con cariño y respeto se podía sacar adelante ese proyecto familiar.

Ahora incluso ya no sería necesaria la reproducción, es decir, tener una familia, porque ha cambiado la prioridad. O sea queremos realmente que el sentirnos plenos, satisfechos con nuestra pareja sea nuestro objetivo, pero esto es más difícil porque pasa por un autoconocimiento. Consiste en preguntarnos, ¿yo realmente qué quiero?; ¿qué necesito? Para mí el compromiso más importante es primero dejar claro con la otra persona en qué nivel de compromiso estoy yo en este momento de mi vida y siempre definir esto bien con la pareja que me estoy relacionando.

 Tú imagínate que acabas de salir de un divorcio y ahora mismo no se necesita compromiso. Hay gente muy jovencita que ha tenido muchas cargas desde que son niños cuidando a padres, familiares, etc. y cuando llegan a una edad adulta no necesitan ese compromiso, quieren vivir un poco más sin tanta responsabilidad.

Para mí lo importante es que se deje muy claro en qué nivel de compromiso está cada uno y que el otro decida si quiere entrar en esa relación o no. Y por supuesto ahí ya definimos, es decir, cuando las dos personas ya vayan viendo que se conocen, que se complementan y que con esa persona es con la que ya soy capaz de adquirir un compromiso. ¿Para toda la vida? Pues “el para toda la vida” lo tenemos que hacer cada día y el compromiso no vale prometer hoy vamos a estar juntos toda la vida si realmente no hacemos nada cada día para que ese compromiso se pueda mantener.

Lo importante del compromiso, primero,  es no hacer daño al otro, que la relación nunca sea un perjuicio o algo que trunque la emocionalidad, personalidad o la psique de la otra persona. Y a partir de ahí, el trabajo en pareja es que dure para toda la vida. Se trata de un trabajo del día a día. Es un compromiso no para el final si no para hoy, para mañana y para pasado. Y ahí es donde tendríamos que redefinir donde está el compromiso.

 También tener en cuenta el compromiso que si llegado el momento vemos que alguno de los dos no está bien, tirar cada uno por su lado, pero con el compromiso de no hacerse daño. Es decir, los niveles de compromiso y en qué nos comprometemos habría que definirlo bastante mejor. Pero cuando estamos a ciegas se va haciendo muy bien y el rastro que se va dejando por lo menos es positivo que es lo que interesa. No solamente querer que el amor sea bueno sino que también saber positivizar las experiencias que no han salido a nuestro gusto pero que la huella que han dejado es positiva.

Sobre el compromiso y el bienestar afectivo… ¿Quién firmaría un matrimonio pensando que si cae enfermo le van a abandonar?”.

 

Hablamos de bienestar afectivo y de compromiso pero a mí me surge una duda en este sentido. En el matrimonio religioso por ejemplo se dice que “en la salud y la enfermedad” y  “hasta que la muerte nos separe”. Se puede trabajar para que, como comentaba, el bienestar afectivo sea común pero, ¿qué ocurre cuando suceden cosas complicadas que van a dificultar muchísimo una relación de pareja? Si entro en detalles, por ejemplo, una enfermedad de uno de los cónyuges, un niño que nace enfermo, un miembro de la familia que se convierte en parado de larga duración… Hablamos de cosas sobrevenidas… Es difícil en ese sentido garantizar el bienestar afectivo. ¿Qué se puede hacer? Es que realmente el compromiso es una “palabra dada” tal como lo define la Real Academia ¿Quién firmaría un matrimonio pensando que si cae enfermo de aquí a unos años le van a abandonar, directa o indirectamente, por ese motivo?

En las situaciones extremas es cuando realmente sabemos con quién estamos. Yo suelo poner un ejemplo. Imagínate que vas en un avión cuando el sol está bien, no hay tempestad la mayoría pilota estupendísimamente bien, pero ¿qué ocurre en las situaciones extremas? Si supiéramos que en una situación extrema el piloto no va a saber pilotar, que va a estrellar el avión ¿nos subiríamos en ese avión? Pero es que realmente hasta que no surge la situación extrema no sabemos cómo pilota esa persona, ni siquiera a lo mejor el propio piloto sabe cómo pilota. Habrá pilotos que piloten muy  bien y que la situación extrema la lleven estupendamente porque sepan qué es lo que hay que hacer.

En una enfermedad ocurren muchos casos muy difíciles. En las relaciones de las parejas cuando uno de los dos tiene un trastorno psiquiátrico es muy complicado. Pero si por ejemplo quien sufre la enfermedad se medica bien y sigue unas pautas es muy posible que la relación pueda salir adelante. Pero la relación será muy inviable si la persona enferma no se trata. De esta manera puede convertir la vida de su pareja en un infierno y en una experiencia que va acabar afectiva y psicológicamente con ella.

 Tenemos que mirar las dos partes y saber qué está ocurriendo en cada momento. Y por supuesto, cuando las relaciones llegan a un fin siempre hay que procurar el máximo bienestar posible para las dos personas. O sea no es una ahí te quedas y ya está. También mencionar que hay gente que sí que se compromete hasta el final. Por ejemplo está el tema de los hijos que nacen con problemas. Y depende de la calidad de cómo sepamos amar y esto puede reforzar una relación de pareja. Conocemos muchas situaciones en las que las parejas han salido muy fortalecidas de una experiencia extrema. Pero si al que le toca vivir esto no tiene un buen saber hacer en el amor o no está fundamentada la relación de pareja como para adquirir un compromiso tan fuerte como el cuidado de un hijo con problemas, lo más probable  es que la relación se deshaga.

 ¿Y sin problemas?

Y sin problemas también, porque el tema de los hijos es complicado porque requiere mucha atención. Uno se tiene que olvidar de sí mismo durante mucho tiempo y hay gente que no está preparada para asumir cierto tipo de responsabilidad. Volvemos al ejemplo del avión. Mientras hace sol, la vida es bella y todos vamos muy cómodos, pero es en estas situaciones extremas cuando se conoce la realidad. Yo suelo recomendar que en la etapa de noviazgo conozcamos primero con quién estamos pero no solo en las partes bonitas, sino también conocer a la persona en las situaciones de tensión.  ¿Qué ocurre cuando hay conflicto entre la pareja? ¿Lo saben resolver? ¿Son capaces de sentarse y hablar? ¿Cómo se proyectan como pareja de cara al exterior? Cuando surgen dificultades, ¿cómo hacen los dos en equipo para superarlas? Por supuesto cuando vengan los buenos momentos los dos van a ir muy bien. Esta parte es muy fácil. Pero quizás más importante que eso es saber qué carácter tiene esa persona, qué herramientas tiene para superar dificultades porque al final si nos montamos en el avión con esa persona nos podemos estrellar.

¿Tú le dirías a alguien que se va a estrellar, que no salte en paracaídas?

(Silencio)

Son situaciones y conceptos en algunos aspectos paradójicos. Y en una sociedad como la actual no solo ocurre en una relación de pareja o con el amor. Hablando de paradojas… no hace mucho tiempo en el programa de Saber Más hablábamos con un psiquiatra especializado en depresión. Y nos comentaba que actualmente en las sociedades más avanzadas cuando más posibilidades de comunicación hay… es cuando más casos de depresión surgen y donde más sentimiento de soledad existe.

Sí, porque estamos creando un modelo en el que la emocionalidad la estamos dejando a un lado. Estamos cosificando demasiado todo. Incluso pensamos que un chat en un ordenador es una relación humana. Es cierto es una forma de relacionarse, pero nunca podemos dejar de vista lo que es el tú a tú, el cara a cara, el comprender al otro, empatizar, que nos entiendan…

El ser humano es social por encima de todo y no podemos vivir aislados. Se nos está olvidando en qué consiste eso de relacionarnos unos con otros, en qué consiste la confianza y hasta dónde podemos colocar a las personas de nuestra vida.

En el tipo de sociedad que estamos viviendo estamos educando a los niños con muy poca tolerancia a la frustración, a superar dificultades y a ponerse en contacto con sus propias emociones.  Al final estamos dando lugar a seres humanos muy debilitados que debido a la exigencia de madurez que la vida implica muchos no se ven capaces de afrontarla o lo tienen que hacer de una forma muy dolorosa. Hay que dar el paso a la madurez que va exigiendo la vida si es que queremos vivirla cumpliendo años de una forma psicológicamente sana.

Tenemos que volver a aprender amar que se nos está olvidando”. 

 

En se sentido… la idea de compromiso es inviable. No estoy hablando en el campo del amor de pareja sino en general.

Es un poco lo que hablábamos antes. Las cosas las utilizo mientras me vienen bien. Cuando a mí ya no me viene bien lo puedo dejar y no me importa lo que el otro siente y nos estamos equivocando. Por eso también era una idea volver a explicar en qué consiste amar bien. Hay que querer amar, hay que poder amar, hay que saber amar y tenemos que volver a aprender amar que se nos está olvidando. Empezando por nosotros mismo y luego todo tipo de relaciones: a los amigos, a los hijos, a los padres y a la pareja por supuesto. Pero es una conducta que la estamos enseñando quizás al revés y está provocando muchísimo sufrimiento que es lo que estabas comentando ahora.

Las cosas las utilizo mientras me vienen bien. Cuando a mí ya no me viene bien lo puedo dejar”.

 

Vamos a pasar a algo bastante más divertido, a los inicios del amor del bueno… Aunque también tiene que ver con esto nuevo que comentábamos del sentimiento de soledad. Hoy día, hablando en paradojas, tenemos más acceso que nunca a la comunicación como decía, a conocer gente nueva, etc. Sin embargo sigue habiendo mucho sentimiento de soledad y muchas personas con problemas para encontrar pareja… ¿A lo mejor se es muy exigente? o ¿no se quieren dar ciertos pasos? No lo sé. Yo supongo que como psicóloga habrá visto casos de este tipo pero en cualquier modo en un momento en el que parece tan difícil encontrar el amor, el amor del bueno, la pareja o la pareja idónea, mejor dicho… ¿Qué consejos nos puedes dar al respecto?

Mila-Cahue-Julio-2014-final1Mira lo primero que has comentado sobre la soledad es importantísimo. Porque si yo me siento solo lo primero que tenemos que aprender es que la vida es una experiencia solitaria. Es decir, uno nace solo, vive solo, toma sus decisiones solo, las consecuencias las sufre uno y nos morimos solos. Aunque estemos muriéndonos 50 millones de persona a la vez.

La vida la vivimos en soledad y lo primero que tenemos que asumir es eso, que yo soy yo y estamos todos en las mismas circunstancias y nos estamos acompañando en la vida. Lo siguiente… ¿Me siento solo? Pues si me siento solo y no estoy a gusto con mi soledad, hay que saber vivir a gusto solos. Aprender a proporcionarnos las experiencias que nos aportan bienestar y felicidad, tipo actividad o con la gente con la que estamos… y como decías tenemos todos los medios.

 También nos hace falta aprender que cuando yo me siento solo no hay nada más fácil que salir a la calle y hablar con unos y con otros. Tengo que abrirme a los demás, porque quién me siento solo soy yo. Por eso tengo que resolver mi propio problema y no puedo estar esperando a que los demás  se encarguen de mi soledad. De mi soledad me tengo que encargar yo.

El profesor Rojas Marcos, por ejemplo, aconsejaba en uno de sus libros salir todos los días a la calle y hablar tres minutos con el señor que te vende los periódicos. Podrías preguntarle qué tal el día, si llueve o hace sol y luego cuando te tomes el café hablar con alguien de a lado, también preguntarle si te puede pasar el periódico, que si hay algo interesante para leer… Pueden ser conversaciones de tres minutos pero hay que romper ese miedo que tenemos a relacionarnos con los demás con naturalidad. Hablar y  hacer estas preguntas no quiere decir que ya somos amigos de la muerte, que me tienes que dar tu teléfono y tenemos que quedar todos los días, o sea, no.

 Lo que tenemos que aprender es a vivir con naturalidad, saber que podemos hablar con unos y con otros y al final del día esto se hace muy agradable.  Saber que he hablado con esta persona, éste me ha aportado esto y a lo mejor yo le he aportado lo otro y sentir como nos enriquecemos, como nos nutrimos a partir de las relaciones humanas.

 Estamos hablando de un nivel muy superficial, pero es que tenemos que aprender también a saber quién está delante de mí, como me presento yo ante el otro y que me quiere contar, sin miedos. Estamos viviendo en una sociedad en la que tenemos miedo unos de otros y también estamos muy inseguros de cómo nos relacionamos, hasta dónde me abro y de qué puedo hablar. Y no sabemos qué significa ser natural con los demás, donde se marcan los límites y todo esto es lo tenemos que volver aprender.

Hay quien se plantea tener una pareja perfecta… Hay una frase en el libro que dice “esperar una pareja perfecta cuando uno no lo es, es irracional”. ¿Nos creemos demasiados perfectos Mila? ¿Exigimos demasiado? ¿Vivimos en una eterna insatisfacción porque queremos que todo sea perfecto, que la  pareja sea perfecta, que la relación sea perfecta, yo sea perfecto y que los niños sean perfectos?

Yo creo que aquí lo que estamos viviendo es la ley del mínimo esfuerzo. Es decir, yo no soy perfecta pero si me viene la pareja perfecta por mí bien. Yo no soy divertido pero si viene alguien que me hace reír, genial. Es como que estamos esperando lo que a nosotros no nos apetece hacer.

Pero de esperar, esperar y esperar…

Pues nada, así se muere uno con telarañas y no ha vivido. Es que lo importante y volvemos al tema del amor, empieza por ti mismo. Vive. O sea, la experiencia que tú te tienes que proporcionar a ti mismo, es de vida y es para ti. Cuando tú te proporcionas lo que a ti te hace feliz, te estas proporcionando una experiencia de amor. A partir de ahí soy capaz de amar y de saber qué es lo que yo espero en el amor de otra persona.  Pero por supuesto lo que creo es que estamos muy acostumbrados a que nos den las cosas hechas y no pelearnos por ellas.

También pongo en el libro que hay que sudar la camiseta, no solamente en el amor de pareja. Por ejemplo si me siento solo pues salgo y hablo. ¿Quiero que me diviertan? ¿Porque no hago yo el chiste? El sentido del humor lo hemos perdido una barbaridad, vamos mucho a la burla que es esa agresividad, pero el sentido del humor, el reírse de uno mismo se ha perdido.

¿Estoy esperando a alguien guapísimo? Esto lo estamos viendo todo el día. ¿Tú a alguien le preguntas y esperas que te diga que su pareja ideal es alguien muy feo o fea? Pues no es así. Todos esperamos a una persona guapísima y entonces dices pero bueno y… ¿Tú haces algo por ser esa persona maravillosa para quien te quiera conocer? Y mucha gente está esperando a lo mejor, llorando en su casa, deprimido, hechos unos zorros como se suele decir y ¿te estas quejando porque no aparece tu pareja perfecta?

Cuando yo estoy diciendo, la rutina, la pareja… ¡Ojo! Estoy hablando de mí”.

 Vamos a ponernos en el caso, que lo explico en el libro. Y si ahora apareciera tu pareja perfecta… ¿con qué se encontraría? ¿Con alguien a quien apeteciera amar? o ¿con alguien de quien apeteciera salir corriendo y no volver a ver nunca más? Luego el lugar agradable para relacionarse primero lo tenemos que construir en nosotros… Yo sé hacerme feliz, no estoy esperando a que alguien venga hacerme feliz. Entonces nos hemos instalado en esa comodidad de no trabajarnos, de no trabajar las relaciones y esperamos que sean los demás los que nos entretengan. Me aburro, las relaciones son aburridas… No. La relación en sí no es nada, la relación la conforman dos personas que si son aburridas, la relación va a ser aburrida. Te puedo asegurar que las relaciones donde las personas no son aburridas, no se aburren jamás. Tendrán sus encuentros y sus cosas pero seguro que están metiendo chispa continuamente. Luego cuando yo estoy diciendo, la rutina, la pareja… ¡Ojo! Estoy hablando de mí.

Eso yo creo yo que se nos olvida.

Se nos olvida completamente y hay que aprender a reavivarse. Si me estoy aburriendo en mi relación de pareja yo soy quien tengo que trabajarla, no va a ocurrir un milagro para que salte la chispa otra vez.

Sin embargo la exigencia sí que existe. Me ha venido a la mente de la persona que está en casa llorando, muy mal esperando que venga su príncipe azul o princesa, etc. ¿Qué se encontraría? Si además esa persona cuando aparece el supuesto príncipe azul… éste encontrará a una persona que está exigiendo que cumpla “la lista de la compra” del perfecto príncipe azul. Cosas como color de pelo, color de ojos, sueldo, profesión, etc.  El otro debe de salir espantado…. (risas).

 Hemos perdido esa naturalidad de decir me voy a dejar sorprender.  Además,  quién me dice a mí que esa lista de la compra que yo he hecho con todas las características luego viene la vida y me la revienta. Y llega a tu vida una persona que te hace feliz, que te hace reír, que te colma… Fíjate que una de las ideas también en el libro no es tanto querer, sino el éxito en las parejas, ese me siento querido, siento que la otra persona me da lo que yo necesito para vivir, para ser feliz…

Al derecho de equivocarnos le sigue la obligación de corregir y de aprender”.

 

De alguna manera por no querer frustrarnos, nos frustramos… Porque nos protegemos, queremos que todo sea perfecto, la pareja perfecta, la lista de la compra… No nos abrimos, no nos permitimos el equivocarnos y es lo que nos está provocando esa frustración.

Claro, pero ahí no sería la experiencia de amor la que nos está haciendo sufrir. Serían nuestras expectativas, nuestros erróneos aprendizajes, nuestra incapacidad para entender que todo el error y el aprendizaje son hermanos siameses y al derecho de equivocarnos le sigue la obligación de corregir y de aprender. Y eso si se hace de una forma muy fluida y muy sana es la gran aventura de la vida. Pero nos están frustrando nuestras expectativas, nuestras faltas de habilidades pero no el amor.

Ya. algunos expertos como el doctor Carlos Barmori, urólogo y sexólogo, y Nayara Malnero, psicóloga y sexóloga en sendas entrevistas que concedieron a Saber Más coincidieron en hablar de los mitos y como estos están haciendo daño… Y tienen que ver con lo que comentábamos…

Claro, pues conozco el mito de la media naranja o el mito del amor romántico, de “no puedo vivir sin ti”. Eso es un auténtico disparate. ¿Cómo que tú no puedes vivir sin mí? Tú tienes que aprender a vivir solo, no hay medias solas, no hay medias naranjas o sea que ¿estas poniendo sobre mis espaldas la responsabilidad de tu vida? Esto es un auténtico disparate y es de un egoísmo atroz. Es decir, que una amenaza de si no estoy contigo yo me muero o me suicido, ¿es lo que va hacer que sigamos juntos? ¿No el amor? Sino que estés poniendo sobre mí una paradoja moral para que yo siga contigo…

Esa es la clave de que la otra persona no te está queriendo porque le da igual lo que sea, hasta  ponerte en un brete absolutamente ético con tal de que sigas a su lado. Se estará queriendo a sí mismo pero a ti no te quiere nada.  Ahí ya tendríamos que romper inmediatamente porque eso no se llama amor, eso se llama egoísmo voraz y atroz.

Sin embargo, lo seguimos llamando amor e incluso la persona que está chantajeando dice que está muy enamorada, pero no es así. Esa persona está muy enamorado de sí mismo, ya que está pidiendo y exigiendo lo que él/ ella necesita, pero no lo que necesita el otro porque esto le da igual.

Por otro lado está la mitología del amor incondicional. O sea ¿cómo que si me estás pegando una paliza yo te amo incondicionalmente? ¿Dónde dejamos aparte la dignidad? ¿El amor por uno mismo? No entiendo porque no ponemos límites a acciones brutales que no tienen nada que ver con el amor. No se puede amar incondicionalmente cuando una persona es responsable de todos sus malos actos y también es responsable de no dañar a su pareja.

Esto no se puede consentir, hay que marcar ese límite del amor es condicional a que tú sepas quererme bien. Se puede querer incondicionalmente a un hijo, a un ser indefenso, a alguien que no está maduro por supuesto. Y no solamente los padres, las madres dan la vida por sus hijos. Pero al ser responsables y autónomos, hay condiciones y  límites que todos los psicólogos sabemos que es lo más sano. Y la gran lección de amor es siempre, por ejemplo, enseñar a los hijos donde están sus límites y no traspasar lo de los demás pero que tampoco nadie traspase los suyos.

Bueno… lo que no es ningún mito, desde luego, es que el amor da la felicidad.

Absolutamente.

Y es una forma bonita de terminar la entrevista.

Claro pero fíjate es lo que hablábamos al principio. Si el amor está vinculado directamente con la vida, que es lo que más le gusta al cerebro, lógicamente el cerebro es muy feliz  cuando está viviendo una experiencia de amor del bueno.

Muchas gracias.

Gracias a vosotros y bueno esto a ponerlo todos en marcha que es la mejor experiencia de la vida.

Muchas gracias por atender a ‘Saber Más. Noticias de salud y ciencia’.

Por Juan Antonio Ibáñez Cuenca.

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7 comentarios de “Entrevista / “Esperar una pareja perfecta cuando uno no lo es… es irracional”

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