¿La enfermedad de un cónyuge provoca divorcios?

  • Un estudio de la Universidad de Iowa ha comprobado que existe mayor riesgo de divorcio si alguna de las partes integrantes de un matrimonio padece una enfermedad grave.

 

Incontables parejas han recitado las palabras “en la salud y en la enfermedad” el día de su boda, con la intención de cumplir ese compromiso. Pero, por desgracia, la promesa de mantener el matrimonio cuando uno de los cónyuges cae en una larga y grave enfermedad, es más fácil decirla que llevarla a la práctica. Unos científicos han investigado si es el hombre, o por lo contrario la mujer, quien, ante una enfermedad prolongada de su cónyuge, presenta una mayor propensión a divorciarse.

Es un 6% más probable que un matrimonio termine en divorcio cuando la mujer es  la que sufre una enfermedad severa y larga

 

El equipo de Amelia Karraker, de la Universidad Estatal de Iowa en Estados Unidos, ha constatado que es más probable que un matrimonio acabe en divorcio cuando es la esposa la que sufre dicha enfermedad severa y larga.

En el estudio se ha comprobado que la probabilidad de divorcio es un 6 por ciento mayor en parejas en las que la esposa enferma, en comparación con matrimonios en los que ella permanece sana. Sin embargo, la enfermedad en el marido no incrementa el riesgo de divorcio.

Otros estudios han constatado que las parejas casadas tienen una mejor salud física y mental, en comparación con la gente soltera o que no vive en pareja por otras razones. La triste paradoja puesta de manifiesto por la investigación de Karraker señala que las enfermedades colocan a las mujeres en riesgo de perder esos beneficios de salud que proporciona el matrimonio.

 Amelia Karraker. (Foto: Christopher Gannon, Universidad Estatal de Iowa)

Amelia Karraker. (Foto: Christopher Gannon, Universidad Estatal de Iowa)

Las enfermedades largas y graves en las que se concentró el equipo de investigación son de cuatro tipos: Dolencias cardiacas, cáncer, afecciones pulmonares y derrame cerebral (con sus consecuencias). Se examinó si el tipo o la gravedad influían en las tasas de divorcio. Las diferencias entre cada enfermedad eran mínimas y no resultan estadísticamente significativas.

Las personas con mala salud pueden ver reducirse su acceso a las relaciones sociales beneficiosas, lo cual a su vez puede perjudicar aún más su salud”

 

Esta investigación, tal como subraya Karraker, muestra algunas de las potenciales vulnerabilidades sociales de las personas que están enfermas. Es bien sabido, y el sentido común nos lo dice, que existe un riesgo mayor de depresión al afrontar una enfermedad larga y grave. Ahora, a juzgar por los resultados del nuevo estudio, queda claro que si se es mujer se sufre además un mayor riesgo de divorcio. “Las personas con mala salud pueden ver reducirse su acceso a las relaciones sociales beneficiosas, lo cual a su vez puede perjudicar aún más su salud”, razona Karraker.

El interés por estudiar la relación entre divorcio y enfermedad surgió a raíz de casos de políticos famosos divorciándose de sus esposas enfermas

 

El interés de Karraker por estudiar la relación entre divorcio y enfermedad surgió a raíz de casos de políticos famosos divorciándose de sus esposas enfermas. A través de su trabajo, Karraker se enteró de mujeres con malas experiencias similares.

 

Cortesía de www.noticiasdelaciencia.com, partner de Saber Más. Noticias de salud y ciencia.

 

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