Las mujeres que dejan el tabaco antes de los 30 viven una década más

  • El exceso de riesgo de muerte prematura se reduce en un 90% en las mujeres que abandonan el tabaco antes de los 40 años y en un 97% en quienes lo dejan antes de los 30.

  • Fumar poco también mata: la mortalidad de las fumadoras ligeras, de uno a nueve cigarros al día, fue el doble que la de las no fumadoras.

Dejar el tabaco antes de la treintena puede permitir vivir un decenio más. La revista The Lancet publica un estudio realizado durante doce años años que demuestra que la cantidad de cigarrillos, la edad a la que se empieza a fumar y el momento en que se deja condicionan la esperanza de vida.

Fumar es dañino y está asociado a enfermedades en el pulmón y en el corazón, algo de lo que los científicos llevan tiempo alertando a la sociedad. El mayor estudio sobre los riesgos del tabaco y los beneficios de dejar de fumar en mujeres de Reino Unido ha demostrado que las fumadoras pierden al menos 10 años de su vida.

Uno de los puntos clave del trabajo, conducido por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, es que “demuestra que la edad a la que se deja el tabaco condiciona el riesgo de mortalidad de las fumadoras”, explica Richard Peto, coautor del estudio.

El exceso de riesgo de muerte prematura se reduce en un 90% en las mujeres que abandonan el hábito antes de los 40 años y en un 97% en quienes lo dejan antes de los 30, lo que puede suponer vivir una década más.

En el estudio se han analizado datos recogidos de 1,3 millones de mujeres de Reino Unido de entre 50 y 65 años, que fueron seleccionadas para la muestra entre 1996 y 2001. Estas completaron un cuestionario en el que declaraban si eran o no fumadoras, el número de cigarrillos que consumían, su estilo de vida y daban datos acerca de factores sociales y médicos.

El registro del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés) hizo un seguimiento de las mujeres durante doce años, hasta enero de 2011, para informar a los investigadores siempre que alguna participante moría, explicando también cuál había sido la causa de la muerte. Además, tres y ocho años después de comenzar el proceso fueron entrevistadas de nuevo por correo.

Del total de las encuestadas, el 20% fumaban, el 28% eran ex fumadoras y el 52% nunca habían fumado. Se tuvieron en cuenta variables como la región geográfica, la edad, el índice de masa corporal, el estatus socioeconómico y la cantidad de alcohol ingerido.

Pasados tres años desde el inicio del estudio observaron que “aquellas que seguían fumando tenían casi un 3% más de probabilidad de morir en los siguientes nueve años que las no fumadoras”, explica Peto.

Según los investigadores, ese 3% adicional significa que “dos tercios de todas las muertes de fumadoras de 50, 60 y 70 años fueron causadas por el tabaco”. Se trata de un dato importante, ya que la mayoría de las diferencias de mortalidad entre fumadoras y no fumadoras se produjo por enfermedades asociadas al tabaco, como cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infarto de miocardio y cardiopatías.

El riesgo de muerte entre las fumadoras aumentaba con el número de cigarrillos. No obstante, fumar poco también mata: en el estudio, la mortalidad de las fumadoras ligeras –de uno a nueve cigarros al día– fue el doble que la de las no fumadoras.

La edad a la que las participantes habían empezado a fumar regularmente influyó en su riesgo de mortalidad. “Quienes comenzaron a los 15 años tenían mayor riesgo de muerte que las que habían comenzado a los 19”, recoge el estudio. Las enfermedades que resultaron más peligrosas para las fumadoras fueron el cáncer de pulmón y la EPOC.

El riesgo de muerte entre las fumadoras aumentaba con el número de cigarrillos. (Imagen: SINC)

El riesgo de muerte entre las fumadoras aumentaba con el número de cigarrillos. (Imagen: SINC

Los científicos se han basado en resultados del estudio Million Women, un análisis cuyo objetivo es descubrir y calcular los riesgos de fumar y los beneficios de dejar el tabaco a diferentes edades. Su investigación se publica el día 27 de octubre para celebrar el aniversario del nacimiento de Richard Doll, uno de los pioneros en identificar la conexión entre el tabaco y el cáncer de pulmón.

Con este trabajo los científicos alertan de que “tanto los riesgos de fumar como los beneficios de dejarlo son mayores de lo que estudios anteriores habían sugerido”, comenta Peto.

Hasta ahora muchas investigaciones han infravalorado el impacto que el tabaco tiene sobre la mortalidad femenina “simplemente por el largo tiempo comprendido desde que las mujeres jóvenes comienzan a fumar hasta que aparece una enfermedad en la edad adulta o en la vejez”, explica Rachel Huxley, profesora de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.

Esta investigación “sirve para comprender que dejar de fumar a edades tempranas es importante para ampliar la esperanza de vida y evitar enfermedades muy serias relacionadas con el tabaco”, concluyen los autores.

Las campañas contra el tabaquismo ahorra a los Estados mucho más dinero del que cuestan

Para poder conseguir dejar de fumar y alargar así la calidad y esperanza de vida, no sólo para mujeres si no también para hombres, es necesario que tanto el fumador como la sociedad que le rodea sea consciente de lo perjudicial que este hábito adictivo es para la salud; para lo cual las autoridades ponen en marcha campañas anti-tabaco dirigidas a los ciudadanos. Sin embargo,  esta iniciativa se ha visto perjudicada en los últimos años a consecuencia de la crisis económica, lo que ha provocado que los Estados hayan reducido considerablemente el gasto destinado a las campañas para mostrar lo perjudicial que el tabaco resulta para la salud.

Según investigaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) se ahorra invirtiendo en campañas para reducir el consumo del tabaco. Las razones que dan son en primer lugar que los gastos médicos aumentan considerablemente a raíz de problemas relacionados con el tabaco.Y en segundo lugar, no reducir el consumo de tabaco provoca un menor rendimiento laboral, y por lo tanto pérdidas económicas para la empresa.

Lo que queda claro es que la adicción al tabaco y el hábito de fumar no es bueno para nadie y lo que se intenta con las campañas anti-tabaco es que la gente lo deje pero ¿todas las personas tienen la misma capacidad  para dejar de fumar?

Según una nueva investigación  por parte del Instituto y Hospital Neurológico de Montreal ha demostrado que la mayor capacidad o incapacidad para dejar de fumar, viene determinada por nuestros genes.

Dicha investigación determina que la velocidad del metabolismo de la nicotina influye de forma significativa a la respuesta del cerebro a esas señales. Con lo cual según esa velocidad podrás tener más facilidad o menos a la hora de resistir la tentación de fumar un cigarrillo.

 

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